España Divorciada
No han sido muchas las ocasiones en las que el hecho de encontrarme con mis compatriotas llegados a Viena haya sido para mí motivo de alegría y emociones positivas provenientes del encuentro con lo cercano. Todo lo contrario, en la mayoría de las ocasiones me he sentido un tanto avergonzado por el poco respeto demostrado por muchos, no todos, de los compatriotas que siguiendo el olor de la Eurocopa se han deslizado en avión, coche alquilado, moto o con la imaginación hasta dónde yo he establecido mi residencia provisionalmente. Por no decir que esto es como una especie de exilio interior en el exterior. Al grano, griterío, poco respeto a la integridad de las mujeres, poca dedicación y ejercicio de la cortesía en cuanto al empleo de medios de transporte, limpieza de las calles y un largo etcétera al que no haré mención por no ahogarme ridículamente en mi propia saliva; mejor ahorrar en tiempos de crisis. A parte de todo esto, el hecho de que España haya ganado, y cómo (con juego limpio, calmo, racionalista alejado de fatalismos y tradiciones negras, parecían ellos los alemanes, ¡qué alegría!) supone un hecho histórico no tanto en lo puramente deportivo sino que haciendo una extraña pero medianamente lógica extrapolación del fenómeno podría suponer un inicio del fin de muchos de los complejos que los españoles tienen en cuanto a la comparación con otros países o con sus miembros. Esta no es más que una parte más de la España Trágica tantas veces referida por historiadores e intelectuales de todo tipo, una parte de nuestro carácter derrotista, con complejo de inferioridad inmotivada y que proviene todo de esa España derrotada de la Leyenda Negra que se vio del todo ojerosa y desdichada con la triste Generación del 98 y que se prolongo estúpidamente con cuarenta años de dictadura por parte de un señor bajito vestido de verde. En esas llegó la Democracia, mientras los Españolitos se maravillaban con el Interviú y el Destape sexual de las películas, en el resto de Europa venían viajando y viviendo (porque vivir es siempre un poco viajar y viceversa) en libertad con algunas décadas de ventaja, cosa que realmente llegó a España en la década de los noventa con los vuelos a bajo coste y una generación muy numerosa de universitarios ilusionados por viajar y vivir, que como hemos dicho es un poco lo mismo. A esos jóvenes, a esa generación apelo para respetar lo ajeno y convertir el carajillo no en algo de viejos característico de la España profunda, o casi de la intrahistoria sino en algo renovado y apetecible. Esto es sólo un ejemplo, peo en realidad hay que regar todo un jardín como lo harían los japoneses. Con la Eurocopa, no sólo se levanta la moral de los futboleros sino que se levanta la falda de esa señora Divorciada y madre soltera, que es España, se levanta la falda y se enseña, se muestra aún joven y deseable. Mirémosla, alarguemos la mano para ver si se deja tocar. ¡Ójala!
Susana Martin dijo
Hola, hacía tiempo que no estaba de acuerdo con un espanõl sobre la forma de ver España. Vivo en el norte de Europa, tan al norte que en estas fechas cuando salgo a pasear a las 4 de la manaña me tengo casi que poner gafas de sol de la luz que hay.
Te doy la razón en lo incivilizados que llegamos a ser, en la falta de respeto a lo ajeno y en lo de Sp. divorciada.
Nacer, nací en el sur de España, pero he vivido en Vascongadas, Baleares y Cataluña donde me han llamado entre otras lindezas "puta forastera de mierda" y más. Cuando en la Universidad pedía que me explicaran algo por no entender el idioma local, me decían que me fuera a mi tierra.
Desde que vivo en el norte de Europa, me siento como en casa y nadie me ha mandado a mi tierra ni en broma, aqui soy una española y punto.
10 Julio 2008 | 09:29 PM